lunes, 30 de marzo de 2009

Monegal y sus pajarracos

Ferran Monegal ha escrito un libro interesante, agradable de leer y que en vez de causar pesadillas, entretiene. Muchos deberían aprender de él, y no sólo porque una mente tan obtusa como la mía ha sido capaz de entender lo que explicaba, sino porque no es fácil encontrar una obra que provoque tantas sonrisas de una manera tan inteligente. ‘Los pájaros de la tele’ (Ediciones B) no es un libro de humor, es un análisis crítico de los seres más interesantes, polémicos y despreciables que pueblan la pequeña pantalla. Como el autor es amante de la ornitología, ha comparado a cada estrella o estrellita con un ave, desde las más bellas a las más carroñeras.

Esta obra es una extensión de su impagable labor como crítico, ya que el empeño de Monegal es que los telespectadores no se enganchen a la pantalla como unos yonquis deseosos de su dosis de metadona, sino que sepan escoger y analizar lo que ven. Es el consumo responsable aplicado al mundo catódico, porque de la misma manera que las empresas de cervezas te recuerdan en su publicidad que las has de consumir con mesura, ninguna cadena intenta desarrollar el sentido crítico entre la audiencia. Tragad, tragad, malditos, y no abráis la boca.

Aunque a veces Monegal tiene tics de telepredicador, hay que agradecerle la labor que cada semana hace desde Barcelona TV. Se está convirtiendo en una criatura más de ese mundo al que critica, ya que se ha convertido en un personaje tan popular que hasta los humoristas le imitan. De momento ha logrado evitar caer en la caricatura y sigue manteniendo una línea valiente y coherente. Seguro que seguirá así. Si ustedes también son fans de Monegal, no lo duden y compren este libro, les gustará, porque al leer sus páginas te viene su voz a la mente narrando las desventuras de los personajes a los que disecciona...

2 comentarios:

Fle dijo...

A mí lo que más me flipa de Monegal son las horas que le echa a estar delante de la tele, ofreciendo cosas. Qué tío! Qué aguante!
Y qué mala baba!

En fins, ojearé el libro en la tienda, a ver si me llama tanto como usté cuenta.

Besicos.

Sergio Fidalgo dijo...

ojee.. ojee... y ya me dirá...