lunes, 23 de mayo de 2005

Corona de espinas

¡Yo quiero ser Carod, y que me pongan una corona de espinas en la cabeza a cambio de un viaje by the face a Israel! A mí me quedaría de puta madre, aunque me pondría debajo un almohadón imitando una incipiente calva, para que no me hiciera pupita. Ummmmm... esos ricos menús, esas reverencias y parabienes, esas sesiones carajillescas con Maragall. Creo que equivoqué mi vocación.

Bolero

Ayer sonaba el “si tu me dises ven, lo dejo todo” en un bareto: lástima que en vez de estar en compañía de una bella señorita, tenía como “partenaire” a otro espécimen de la subespecie “machus ibericus”, a la que me honro de pertenecer, así que el presunto efecto romántico quedó destruido a los pocos segundos. Aunque no me gusta bailar boleros, escucharlos de vez en cuando es todo un placer.

Pamplona

Hace un año fui a Pamplona, y asistí en directo a una gloriosa victoria del Espanyol, un uno a tres que nos sacó casi definitivamente del pozo. Aunque lo mejor no fue el partido, sino el paseo, las tapas, las cervecitas y la tertulia que compartí con un buen número de pericos, sobre todo Francesc y Joan. Qué pena que no haya podido ir este fin de semana a la bella capital navarra...

3 comentarios:

Màgic Jordi dijo...

Lo que te has perdido ... El Bodegon Sarria, en plena calle Estafeta, a tope de Pericos, ansiosos de buen comer y mejor beber ... Saludetes !!!

Anónimo dijo...

Sigo vigilando sus progresos atentamente. Tengo que alejarme de ud., pues ya no me alegran los triunfos del Barça, es ud. una mala (y oronda) influencia.

Juvenal

Sergio Fidalgo dijo...

No me sea malvado... que más mal me supo a mí no poder acudir.