sábado, 16 de abril de 2005

¿Una velada poética?

Un amigo me invitó a una “velada Goytisolo” a pesar que no tengo ni puta idea de Goytisolo (de hecho, ni siquiera sé si lo estoy escribiendo bien), ni de poesía, ni de literatura. Pero como también se celebraba el aniversario de un compañero de fatigas (y además, generosamente nos invitó), me apunté.

Quedamos en un bar, que antaño tenía un sabor añejo, con una cutre barra llena de cosas de comer sospechosas, pero apetecibles. Ahora es un garito más para turistas: me refiero al Nuria, en Las Ramblas. Uno de los sujetos del grupo, con la sana intención de emular a Alfredo Landa, le entregó una nota a dos inglesas que estaban disfrutando de su cena con un mensaje enternecedor: “I love you”. Curiosamente, en vez de levantarse y darle entre las dos unas cuantas patadas en los cojones, accedieron a conversar y se intercambiaron teléfonos.

Al fin entendí la decadencia del imperio británico.

Nos desplazamos a Casa Leopoldo, un restaurante que gracias a Montalbán se ha ganado cierta fama de “templo de la intelectualidad”. Por encima de esas zarandajas, realmente se come bien, y la decoración, basada en motivos taurinos, es chula. El problema no era, pues, el local. Éramos nosotros, los siete patéticos, que en un remake chungo de los siete magníficos, nos dedicamos a recitar poesías (las mías eran del tenor “Oda al Canalillo”, “Eat my polla” y similares), a brindar a voz en grito y a decir paridas.

En resumen, una gran velada. El homenajeado recibió un capote y un cómic porno (para facilitar la corrida. Cómo ven, las dos extranjeras me han inspirado un fino humor inglés). Café (en mi caso carajillo), copa de Torres 5 y puro Montecristo, gentileza de Joan Laporta. Las guiris llaman y reclaman nuestra presencia.

Llegamos al Club 13. Primera lección: no dejes a una guiri sola más tiempo del previsto. Dos buitres se habían abalanzado sobre ellas y monopolizaron su atención. Primer gran fracaso de la noche. Cubata de consuelo, conversación sobre las bellas féminas que poblaban el local y gran pregunta: ¿Qué hacemos ahora?

Propuesta original de uno de los machos ibéricos del grupo: vamos al Niu Aribau (o algo así). Soy engañado para pagar doce euros a cambio de un cubata de tercera con derecho a que docenas de tipas te den la vara para vaciarte la cartera. Acepto, dado que nunca había visitado ese entrañable local. Segundo fracaso: Construmat, el salón de la construcción, ha llenado todos los establecimientos de presunto vicio, y aquello no es un local de alterne, es el metro en hora punta.

Me aposento en la barra y me dedico a derivar a las chicas que se me acercan con la sana intención de sacarme 30 euros por una copa de gaseosa hacia mis amigos, los cuales me las rebotan. Un bonito juego de ping pong. Al final un colega y yo nos hacemos pasar por dos mandos intermedios de una empresa constructora de Albacete que hemos venido a Construmat y les decimos a todas las bellas señoritas que se nos acercan que no podemos, que tenemos que cerrar negocios a primera hora de la mañana, pero que son muy simpáticas y bellas. Uno del grupo se hace pasar por empleado nuestro y nos utiliza como coartada para no acceder a las ofertas de placer carnal. El “mi jefe no me deja y me vigila” es la frase de la noche.

Salimos del local. Son las 3.45 de la madrugada. Somos más pobres que antes, vamos más salidos que unas horas antes y estamos cansados. Orgullosos de nuestro nuevo fracaso nos despedimos. El Friki Power ha vuelto a triunfar, pero ahora tenemos un objetivo: conseguir que el monstruo de las galletas no coma fruta, y siga comiendo galletas, contra los deseos de una maldita multinacional yanqui que quiere convencer a los niños de las bondades de la comida sana.

2 comentarios:

Yosu dijo...

Manifestación popular en apoyo al Monstruo de las Galletas ¡ya! No podemos perder más referentes.

tanned dijo...

Ya veo que la velada tuvo de todo ... como sus posts, divertidos y con su punto culturizante :-P

zarandaja.
(Der. de serondo, infl. por zaranda).
1. f. coloq. Cosa menuda, sin valor, o de importancia muy secundaria. U. m. en pl.
2. f. Ar. Desperdicio de las reses.


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zarandajo, ja.
(De zarandaja).
1. adj. Can., Col., Hond. y Ven. Dicho de una persona: despreciable. U. t. c. s.
2. m. Nic. Vestido estrafalario.