sábado, 18 de noviembre de 2006

Memorias alcohólicas (II): Orlando con vodka

Como muchos, empecé a disfrutar de las delicias de los licores destilados de forma infame, con mezclas terribles y en recipientes imposibles. Recuerdo una sesión de charla con unos amigos, metidos en un coche en un polígono industrial, mientras tomábamos whisky ¿escocés? Inver House a palo seco metido en una cantimplora muy chunga. Obviamente, ese día acabamos muy mal. También vienen a mi memoria algunos “flashes” de sesiones en mi hogar en las que yo intentaba obsequiar con unos Bloody Mary a algunos colegas. Fruto de la inconsciencia que se tiene a los diecinueve años, acabe haciendo estos combinados con algún vodka de marca impronunciable y una lata de tomate triturado Orlando. A esas edades se bebe todo, pero aquellos combinados seguro que batieron records de falta de calidad. Pero lo peor que he bebido en mi hogar fue un intento de Gimlet, hecho con Arpon Gin y una botella de marca chunga de lima y sin hielo, porque se nos había acabado. Aquello era como una mezcla de colonia y piruleta, algo intragable, que acabó con nuestros cuerpos por un buen rato...

3 comentarios:

Buenaventura dijo...

Nuna, pero nunca se te ocurra probar un engendro llamado Anis La Tuna, como agua residual, muy subida de octanos que al dia siguiente pasa la factura irremisiblemente.
Salut!

Anónimo dijo...

A La Tuna, ni agua!

Anónimo dijo...

Mi mito alcoholico es el whisky Glenn Orchy. 3€ en el Lidl. Imaginad el despertar a la mañana siguiente.